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 MÉXICO UNIDO POR EL RESPETO A LOS ANIMALES 
CARTA ABIERTA AL SR. PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA MEXICANA DON FELIPE CALDERÓN HINOJOSA ALEGATO POR LA CREACIÓN DE UN ESTATUTO LEGAL PARA LOS ANIMALES EN LA CONSTITUCIÓN POLÍTICA DE LOS ESTADOS UNIDOS MEXICANOS 
Petitorio en reacción al intolerable y creciente maltrato y terrible martirio de los animales en México, así como al inaceptable comercio de pieles animales provenientes de las « granjas » de exterminio de la industria peletera internacional, especialmente la asiática, y en particular la de la República Popular China. CONCIERNE LA PETICIÓN POR:
• A semejanza de lo que se practica en países del Primer Mundo, la creación de un estatuto legal digno y coherente para los animales en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. • El pronto y formal establecimiento en México de una Comisión Nacional de Protección a la Integridad de los Animales y Defensa de sus Derechos, así como de un organismo de investigación, seguimiento, acción y de ejecución legal que por medio de un cuerpo de control vele por la persecución, detención, y castigo bajo cargos de delito criminal, de quienes, a título individual, colectivo, institucional, industrial etc., se dedican al abuso, maltrato y martirización de los animales en México. • La prescripción de una regulación mexicana que promulgue el cese inmediato de todo comercio y tráfico de pieles animales, especialmente las provenientes de los criaderos y « granjas » de exterminio asiáticas y/o de sus productos derivados. • La incorporación pronta de México a los esfuerzos y regulaciones internacionales en pro de la prohibición formal del confinamiento, tortura y desollamiento de animales vivos en México, Asia (Corea, Filipinas, Tailandia etc.) y particularmente en la República Popular China. - Sr. Don Felipe Calderón Hinojosa Presidente de la República Mexicana Residencia Oficial de los Pinos Casa Miguel Alemán Planta Alta Col. San Miguel Chapultepec C.P. 11850, ciudad de México Correo electrónico:
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CC: Las siguientes personalidades e instancias públicas y privadas, a quienes rogamos su participación urgente, activa y permanente: - Su Eminencia el Cardenal Norberto Rivera Carrera Arzobispado de México Correo electrónico:
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- Secretaría de Economía de la república mexicana Correo electrónico:
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- Sra. Dña. Josefina Vázquez Mota Secretaría de Educación Pública (SEP) Correo electrónico:
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- Sr. Don Antonio Morales de la Peña Titular, Procuraduría Federal del Consumidor (PROFECO) Correo electrónico:
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- Sr. Don Juan Rafael Elvira Quesada Secretario del Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) Correo electrónico:
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, - Sra. Dña. Patricia Espinosa Cantellano Secretaria de Relaciones Exteriores (SRE) Correo electrónico:
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- Sr. Lic. Juan Díaz Mazadiego Director de Comercio Exterior Correo electrónico:
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- Sr. Ing. Don Gerardo Ruiz Mateos Secretario de Industria y Comercio Correos electrónicos:
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- Medios de información impresos, televisuales y radiofónicos. - Diversas personalidades del medio artístico y cultural, así como varias instituciones sociales, comerciales y humanitarias. * ** CARTA ABIERTA AL SR. PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA MEXICANA, DON FELIPE CALDERÓN HINOJOSA ALEGATO EN FAVOR DE UNA POSICIÓN LEGAL DE LOS ANIMALES EN LA CONSTITUCIÓN POLÍTICA DE LOS ESTADOS UNIDOS MEXICANOS 
Ciudad de México, a 12 de diciembre de 2008. « El medio más seguro para valorar el grado de educación de un pueblo y de un hombre consiste en estudiar la manera como consideran a los animales » Berthold Auerbach. Señor Don Felipe Calderón Hinojosa Presidente de la República Mexicana
Muy distinguido Señor Presidente,
Antes que nada, no quisiéramos comenzar sin aprovechar la ocasión que nos brinda la presente misiva para comunicarle la expresión de nuestros saludos más respetuosos, esperando que la reciba gozando de excelente salud. Asimismo, quisiéramos de antemano señalar que el tema que abordaremos es tan desagradable y sobre todo complejo que, no pudiendo abarcarlo en el espacio de una carta, lo hemos sintetizado tanto como nos ha sido posible repartiendo su contenido en pequeños bloques no demasiado densos y de mayor comodidad en su lectura. Esperamos que nos perdone su despliegue de una manera tan « burocrática », pero que presenta la ventaja nada desdeñable de ser clara y de evitar que los argumentos se diluyan en el flujo de su exposición. Esto dicho, tenemos el honor de dirigirnos a usted en primera instancia, Señor Presidente, muy preocupados ante la muy larga y grave secuencia de polémicas que desde hace muchos años estremecen a diversos países del Primer Mundo, y que desde hace ya varios meses afligen a una porción del nuestro en lo referente a la escandalosa y desalmada industria internacional de pieles animales. Alarmados también y muy principalmente de cara al mínimo eco y nula repercusión que esta terrible situación encuentra en los medios oficiales, gubernamentales o públicos en general de nuestro país, así sean comerciales, educativos o de información, por lo que dirigimos su amable atención a un problema que atañe a materias de profunda significación cívica, moral y ética, humana sobre todo, y que preocupa hoy a un enorme número de mexicanos, gente bondadosa cuya voz no es escuchada, no encontrando respuesta de ningún tipo de parte de las autoridades, siempre voluntariamente sordas a problemáticas manifiestamente juzgadas secundarias, por no decir llanamente intrascendentes. I INTROITO: SOBRE LA INDUSTRIA INTERNACIONAL DE PIELES ANIMALES Como introducción, y en referencia a la ignominia que representa este comercio atroz y desalmado, completamente injustificable en nuestros tiempos desde cualquier punto de vista ajeno al más ávido y cruento mercantilismo, es de notar que a la lectura de informes referentes a la actividad comercial de México que figuran en portales como el del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) o de la Secretaria de Economía, notamos la presencia de múltiples especies animales, «bovinos, equinos, conejos y liebres, ratas almizcleras, focas, otarias, gatos monteses, tigrillos» e incluso «ocelotes» (especie supuestamente protegida), referenciadas como artículos de compra y venta, que son exportados e/o importados en México en asociación con una decena de países. Entre dichos artículos, según datos que se ilustran en cuadros estadísticos del Sistema de información arancelaria y otros similares, recalcamos con sumada consternación la presencia de una serie de « productos » provenientes de la REPÚBLICA POPULAR CHINA señalados por concepto de «Pieles enteras, trozos, recortes, ensamblados» acompañados de la sórdida precisión « incluso sin la cabeza, cola o patas ». Esta caracterización, bastante vaga por lo demás a pesar de las apariencias, hace referencia a elementos brutos o procesados, pero sin hacer mención de la gran multiplicidad de productos derivados como pueden ser abrigos, prendas en general, adornos vestimentarios, juguetes y otros, artículos todos que pertenecen a muy diversas categorías comerciales. Ahora, si bien los procedimientos de factura empleados por la industria peletera en lo que concierne a las especies primeramente enunciadas no son menos repulsivos, nos parece de primordial importancia, Señor Presidente, focalizarnos en un caso particular pero con valor general, y que nos servirá para hacer de su conocimiento las prácticas protervas manejadas por múltiples países, en especial los asiáticos y entre estos muy específicamente la República comunista de China, primer exportador mundial de productos peleteros, con el fin de cubrir las necesidades de esta industria vilísima, un comercio propiamente criminal que ninguna palabra puede expresar, caracterizado por prácticas de una barbarie y de un salvajismo inexcusables e inaceptables para cualquiera que goce de la más mínima llama de razón y de humanidad. Obligados a « vivir » en un situaciones indecibles de sufrimiento físico y moral, negándoseles hasta el menor gesto de bondad o de piedad, día tras día, durante toda su amarga crianza o su reclusión en condiciones vergonzosas, los animales confinados en las llamadas « granjas » de exterminio asiáticas son víctimas de suplicios inexpresables, siendo sometidos a hieros y vapuleos permanentes, al hambre, a la sed, al frío, a laceraciones, ahorcamientos y electrocuciones, terminándose todo este lúgubre « festival » en su descuartizamiento y a menudo su desollamiento en vida, en estado de completa consciencia: un infierno en el que mueren decenas de millones de individuos en condiciones tan abominables que la mirada puede difícilmente soportarlas y la razón apenas concebirlas, como se puede comprobar en el sitio informativo que hemos tenido a bien crear para informar al público de estas prácticas y solicitar su apoyo activo en el combate contra las mismas: http://folialumiere.com/mexicounido/ No obstante, si resulta increíble presenciar tan inaudito sadismo, Sr. Presidente, ¡lo que más asombra es que semejante obscenidad se tenga que denunciar para, ya no digamos se tome en cuenta, sino a penas si se note! Frente a esta situación tan alarmante, y ante la persistencia inquebrantable de este tipo de comercios de otra era, en días anteriores hemos enviado a Su Excelencia el Sr. Yin Hengmin, embajador de la República Popular China en México, una misiva al respecto, en la que planteamos en detalle un expediente realizado con el objetivo de solicitar el cese de esta enajenación, y conscientizar a nuestros compatriotas acerca de este tema tan apremiante, que ha conmovido al mundo gracias a documentales y programas televisivos de gran popularidad como la famosa emisión estadounidense Larry King Live de CNN, que el 1º de diciembre de 2005, bajo el título evocador « Dogs and Cats Abused for Their Fur » (Transcripción completa en los sitios Internet de CNN.com Transcripts, The America’s Intelligence Wire, etc.) y suscitado ya vastas protestas organizadas en Washington D.C. y 35 ciudades más en todo el mundo, incluyendo Argentina, Venezuela y México. De cara a la brutalidad este tipo de documentos cuya visualización nos permite ser testigos del horror que deben atravesar esos pobres seres, víctimas inermes de las crudas avaricia y bestialidad criminales de gente sin ningún escrúpulo, de la cómplice indiferencia de las autoridades y muchas veces de la ignorancia inocente del consumidor, el público ha podido tomar progresivamente consciencia de estas gravísimas transgresiones, y su reacción ha forzado gradualmente a sus dirigentes a tomar medidas que obstaculicen esta industria en sus países respectivos. En esta lógica, podemos citar algunos gobiernos del Primer Mundo que han iniciado, e incluso ya han cristalizado la prescripción de leyes contrarias a la importación y venta de productos obtenidos en estas condiciones primitivas y de crueldad inenarrable como son los ejemplos de: • Los Estados Unidos y Australia, que han prohibido de manera unilateral el comercio de pieles de perros y gatos. • Cinco estados de la Unión Europea: Bélgica, Dinamarca, Francia, Grecia, Italia y Suecia. • El decreto ministerial francés que desde el 13 de enero de 2006, prohíbe la introducción, la importación y la comercialización en Francia de pieles, brutas o tratadas, de perros y gatos, y de productos derivados de éstas. • El decreto del 19 de junio de 2007 por el cual el Parlamento Europeo adoptó a la unanimidad una interdicción de la importación y la exportación de pieles de perros y gatos de China a la Unión Europea. Esta medida fue aprobada por el Consejo de Ministros el 26 de noviembre de 2007 y entrará en vigor el 31 de diciembre de 2008. La norma obliga a las autoridades nacionales a poner en marcha métodos eficaces de control capaces de diferenciar las pieles de gatos y perros de las de otros animales, así como a informar cada año a Bruselas de las confiscaciones realizadas. • El mandato acordado el 9 de noviembre pasado por el Bundesrat alemán, cámara de representación regional que prohíbe la comercialización de todos los artículos elaborados con pieles de perros y gatos, en concordancia con la propuesta de la Comisión Europea de vetar en la Unión Europea (UE) ese tipo de productos. Alemania era hasta hoy destinataria de las pieles de quinientos mil gatos y cien mil perros cada año desde el continente asiático. A partir del 31 de enero de 2008, el Estado deberá velar por que se cumpla la prohibición, según lo acordado por los representantes de los estados federados, que buscan extender a toda la Unión Europea dicha la restricción y acabar con la venta en Europa de ropa y todo tipo de complementos y juguetes fabricados con pieles de esos animales. Para concluir con este primer punto, diremos que el conocimiento de esta auténtica hecatombe de una naturaleza tan vil e inmoral, conjuntamente con el de la evolución en las mentalidades y de las medidas que paulatinamente se van dando en los países civilizados, nos confrontan necesariamente a una disyuntiva que toda persona debe enfrentar, a saber, cerrar los ojos e ignorar la perpetración de este tipo de infamias, pretender que son falsas o, peor aún, dar por hecho que nada se puede hacer, convirtiéndose de facto en partícipe y cómplice de semejantes atrocidades, o bien, asumir las responsabilidades que incumben a todo hombre, incorporándose de manera plena y permanente a los esfuerzos de quienes, hoy en día ya legión, toman consciencia de estos problemas y parte activa en ellos, esmerándose día con día con humanidad y coraje en un esfuerzo por hacer de este mundo un lugar mejor, luchando por alcanzar la erradicación de la brutalidad destructora, de la codicia ciega, del egoísmo perverso y feroz, sirviendo a su prójimo y a su entorno con amor y respeto, siguiendo las vías que Dios de todos los hombres nos ha marcado. Sobre tales bases, haciéndonos por la presente portavoces en México de todas esas millones de personas que alrededor del mundo y en esta nación en particular deseamos terminar por fin y sin más demora con esta inmolación masiva y bárbara que los mexicanos del nuevo siglo condenamos con vehemencia, deseamos, Señor Presidente, exhortarle de la manera más respetuosa y esperanzada a dignarse poner en marcha su intervención pronta y directa a fin de detener todo tipo de actividad y comercio de prendas y todo objeto derivado que contenga dicho material, así como su importación a nuestro país, a través de las siguientes reformas, arriba citadas: - La incorporación pronta de México a los esfuerzos y regulaciones internacionales en pro de la prohibición formal del confinamiento, tortura y desollamiento de animales vivos en México, Asia (Corea, Filipinas, Tailandia etc.) y particularmente en la República Popular China. - La prescripción de una regulación mexicana que promulgue el cese inmediato y prohibición de todo comercio y tráfico de pieles animales, especialmente las provenientes de los criaderos y « granjas » de exterminio asiáticas y/o de sus productos derivados. II
« El alma es la misma en todas las criaturas, aunque el cuerpo de cada una es diferente » Hipócrates. SOBRE EL PROBLEMA GENERAL DE LA CRUELDAD CONTRA LOS ANIMALES EN MÉXICO PRESENTACIÓN Estos horrores que no solo tenemos la obligación de denunciar, sino sobre todo de combatir activamente, deben servirnos, Señor Presidente, para dirigir nuestra mirada hacia lo que sucede en nuestro propio país.  Este ejercicio doloroso nos lleva a nuestro segundo postulado, que hace eco de las millones de voces que en el orbe reclaman poner urgentemente un término al maelström vertiginoso y enajenado de la incesante y acelerada pérdida de los valores cívicos y humanos más básicos, así como al bárbaro ciclo industrial moderno y todo su cortejo de horrores, tan enfermizos e inmorales como por lo demás inútiles e injustificables en el mundo en los albores de nuestro Siglo XXI. Ciertamente, son cada vez más recurrentes los casos de exacciones realizadas contra animales en nuestro país, tormentos tan salvajes, ruines y fantásticos en su grotesca y surrealista perversidad, que son ya incluso materia recurrente y de predilección en la televisión internacional, incluso la no sensacionalista… Cometidos por individuos claramente desalmados y enfermos, pero en libre circulación entre nosotros, muchos de estos sucesos van más allá del simple acto de crueldad individual y doméstica, desenvolviéndose en marcos organizados y muy rentables, como en el caso de los brutales combates de animales y otros « deportes » o actividades lúdicas y « culturales » equivalentes e igualmente reprobables, pero permitidas activa o pasivamente por la ley. En lo que concierne a los cuadros legales de la industria alimenticia u otras legalmente establecidas, recientemente fue mostrado a Secretarios de salud estatales de nuestro país un video que ha sido difundido por al menos un importante diario nacional, sin que, hasta donde sabemos, se haya suscitado el menor movimiento de indignación o de repudio en ninguna instancia oficial ni gubernamental, siendo olvidado el caso al día siguiente, como sucede siempre en nuestro país con todo atropello, cualquiera que sea su naturaleza o su gravedad. Haciendo abstracción de las sórdidas condiciones de crianza y de transporte de los animales durante su mísera vida y trayectoria hacia los almacenes de sacrificio y destace, nos abruma particularmente el terrible maltrato infligido a bestias que son mutiladas y despedazadas vivas y con plena consciencia por obreros de los mataderos o rastros mexicanos, en los que según informes de dicho diario, corroborados por múltiples fuentes, cerca del 80% de los rastros en México ni siquiera cumplen con las normas sanitarias… ¡destinadas a los humanos! Sobra hablar de las previstas –cuando existen– para los animales: http://mx.truveo.com/Muestran-im%C3%A1genes-del-sacrificio-de-vacas-en-un/id/3924630648 Por desgracia, y es muy triste decirlo, este video no es ni el más horrendo ni el más terrible de que tengamos registro, sino meramente el más reciente ejemplo de una miríada de testimonios similares que, como decíamos al inicio de nuestra misiva, se suceden a través de los años y de las décadas sin que ningún gobernante se digne jamás a tomar medidas que detengan estas inmolaciones inhumanas, perpetradas en seres vivos, sensibles y pensantes, que no son objetos inánimes y mucho menos deberían ser vistos como vulgares materiales de mera especulación mercantil, como veremos más abajo. CONSIDERACIONES Y FALACIAS ACERCA DEL USO Y DEL ABUSO DE LOS ANIMALES, SU VERGONZOSA INMOLACIÓN
Efectivamente, en nuestros países occidentales, pervertidos por el vértigo de un sistema y una ideología industriales enajenados, o que como en nuestro caso en particular, arrastran penosamente atavismos sociales o « culturales » por desgracia aún no superados debido al tremendo retraso educativo, la avidez económica, la indiferencia y la demagogia políticas, constatamos con profundo pesar, Sr. Presidente, que como lo hacía Descartes de manera completamente errónea hace casi cuatrocientos años, un buen número de habitantes parecen pensar que los animales no son más que simples «máquinas», autómatas « de carne y hueso » sin vida consciente, sin sentimientos, deseos ni emociones. Esta lerda mentalidad se refleja en la manera como estas gentes actúan, sin duda aguijoneados por la maldad, los bajos intereses, o simplemente por estar ellos mismos automatizados por el formateo cerebral de un régimen de consumo que favorece el manejo de los animales cual si fueran irrisorios « productos » de canje y mercadeo, indignos de toda consideración o miramiento, y apenas buenos para ser llevados al degolladero o a la sala de disección. Todo esto, irónicamente, a pesar de que en este mismo Occidente, particularmente en los países ricos (y por ende más industrializados), el entusiasmo por la posesión de mascotas es muy vivaz y general, habiendo países como los Estados Unidos o Francia donde la mitad o más de los hogares alberga al menos a un animal de compañía. ¿Cómo sorprenderse de que con semejante trasfondo, tales prácticas se lleven a cabo en el mayor secreto, si no es porque de reconocer que los animales tienen una conciencia todo nuestro sistema, especialmente en su faceta económica, empezaría a tambalearse desde su fundamento? De manera evidente, todos tenemos una gran responsabilidad ética y moral hacia los animales, víctimas mudas e inermes que son explotadas al máximo, martirizadas bestialmente, forzadas a « vivir » y a morir en condiciones vergonzosas e inaceptables, en un estado permanente de angustia, de miedo, de sufrimiento extremos que van más allá de la imaginación más enferma, ¡todo ello causado por el hombre para servir al hombre, a cualquier precio, y a menudo en aras tan solo de la novedad, la vanidad y la pedantería! Posicionándonos en esta perspectiva tan soezmente materialista, tomando en cuenta todo lo que los animales nos brindan vistos bajo esta óptica simplista sin ni siquiera considerar su verdadero y altísimo valor ontológico, el hecho de relegarlos a esta función tan baja e indigna, de castigarles con un trato tan cruel, indecente y gratuito, no solo resulta criminal en relación con ellos y profundamente ruin en lo que a nosotros concierne, sino además se presenta como la clara manifestación de nuestra afrenta y depreciación de lo que Dios nos ha confiado, constituyendo un incuestionable pecado contra Él y contra su voluntad. ¿Hasta dónde tiene que llegar esta barbarie, cometida exclusivamente en beneficio de la codicia y la vanidad ilimitadas de empresas, industrias, y hombres sin la menor moderación? Por nuestra parte, desde un punto de vista personal, ¿hasta qué punto tenemos el derecho de cerrar los ojos por no querer ver? Abordando rápidamente el marco de la investigación científica (cosmética, medicina etc.) que ya anunciábamos, ¿no sabemos formalmente desde hace al menos 20 años que la experimentación animal simplemente no funciona? ¿Acaso los principales avances médicos no provienen, no de las pruebas en animales, que no ayudan a prevenir ni a curar, sino al contrario del estudio y mejora de las costumbres y condiciones de vida de las poblaciones, es decir de disciplinas como la higiene y la epidemiología, por medio menos del financiamiento de las hipotéticas curas de las enfermedades que de su prevención, estimulando los estudios clínicos, remplazando disecciones y experimentos catastróficos como los perturbados xenotransplantes, por métodos con verdadero futuro como la simulación con modelos informáticos, el escaneo y la investigación in vitro, la cultura celular, y no la experimentación animal? Apoyados sobre la falta de patrocinio gubernamental, la apatía o el interés, ¿no son quienes lucran a ultranza con ésta última o viven de ella (individuos y empresas millonarias de crianza, tráfico, intermediación y transporte, pasando por maquiladoras y fabricantes multinacionales) los únicos que defienden estas prácticas innombrables? ¿Acaso no se multiplican en el mundo académicos de altísimo prestigio como los Profesores Andrew Linzey, Christopher Anderegg o Lawrence Hansen, catedrático de Patología y Neurociencia en la Universidad de California en San Diego, que denuncian la fundamental ineficacia y la naturaleza primordialmente criminal de la vivisección, y que demandan no su limitación sino su erradicación pura y simple de nuestras sociedades? Sobrará gente competente, mucho o poco, que avance argumentaciones más o menos veraces ya sea para certificar o para infirmar lo que aquí exponemos; pero estos fulgores no deben desviarnos del verdadero núcleo del problema, que no se sitúa en la supuesta utilidad del fenómeno ni de su eventual justificación práctica, sino en el hecho mismo de saber si ésta tiene moral y éticamente razón de ser, es decir, si tenemos, y sobre qué base, el derecho de martirio, de vida y de muerte, –de permitirnos lo que sea– sobre individuos indefensos y dotados indiscutiblemente de sensibilidad, inteligencia, consciencia y a menudo de uso de razón, como ya se ha probado de manera científica y categórica desde hace varias décadas. Al respecto, el indecoroso caso de la « prestigiosa » compañía estadounidense y mutinacional Covance (nombre que hay que recordar, pues como podía esperarse esta empresa goza de una oficina de representación en México...) es tal vez el ejemplo más sonado y representativo de los años recientes. Es ésta una corporación, primera importadora de primates en aquel país, dedicada a efectuar pruebas « biomédicas » bajo contrato para corporaciones que deseen probar los efectos de sus productos, que van desde drogas hasta químicos industriales… En dichas pruebas, reporteros que lograron infiltrarse hace unos años en los laboratorios documentaron casos de gravísimos maltratos y brutal violencia contra los animales, exposición directa a dichos químicos, algunos vertidos directamente en sus ojos, así como de otras substancias abrasivas aplicadas metódicamente en su piel desnuda. Se documentó igualmente la manera como los animales, a menudo golpeados, son forzados a inhalar toxinas muy dañinas, inoculándoseles por otro lado enfermedades mortales (cáncer, diabetes, leucemia, sida etc.), o sometiéndoseles a experimentos «científicos» como mínimo extraños, como por ejemplo introducirlos y dejarlos embotellados en un tubo plástico, o inducirlos a la demencia, todo esto en un estado de encierro perpetuo y privaciones que violaban todas las leyes federales estadounidenses. Aunque solo se logró publicar un video de muchos filmados, las prácticas realizadas por estos científicos son tan espantosas, que Covance fue convocada y multada por el Departamento de Agricultura los Estados Unidos (USDA). En revancha, obtuvo de la corte del condado de Fairfax que los reporteros firmasen un acuerdo prometiendo no volver a infiltrarse por cinco años, y a entregar todo material visual y escrito tomado en Covance y aun no difundido. A pesar de las apariencias, sin duda fue esta una gran victoria para la compañía, que se comprometió a « ya no maltratar animales » durante sus investigaciones, lo que resulta en una contradicción irrisoria, máxime no pudiendo ser controlada por la prensa ni los medios de protección. A través de su vicepresidente y consejero general, Covance declaró con orgullo y sorprendente cinismo que no toleraría semejantes « actos ilegales » de parte de quienes, dijo, « buscan bloquear la investigación biomédica ». Según este portavoz, « la investigación que [se] realiza es esencial para asegurar que estas medicinas sean seguras antes de que sean accesibles a los pacientes », con lo cual pretende sin duda justificar el admirable lema de su empresa: « Ayudando a traer milagros al mercado más pronto »; « milagros » de dos caras como hemos visto, y que difícilmente podríamos llamar evangélicos. La verdad, Sr. Presidente, es que este tipo de experimentos no sirven para hallar la cura de nada, sino llanamente para probar la alta toxicidad y nocividad de productos con los que firmas comerciales y otras tantas empresas se enriquecen a costa del sufrimiento pavoroso que sufren sus indefensas cobayas; en el caso de los primates (simios diversos como macacos, orangutanes, chimpancés etc., arrancados salvajemente a su entorno y condenados a una vida entera y a una muerte en el confinamiento y la explotación brutal en los laboratorios), mamíferos superiores que no obstante son librados sin vacilar a la impenetrable crueldad de sombríos y pequeños mengeles en potencia, auténticos psícopatas henchidos de orgullo y de soberbia, para quien es muy ventajoso fingir ignorar que ejercen sus coacciones sobre seres dotados de una sensibilidad, inteligencia y una individualidad de muy alto grado, así como en ciertos casos de la capacidad de aprendizaje, desarrollo y transmisión de experiencia y sistemas de lenguaje. Esta actitud a la vez hipócrita y cruel hacia los animales es el núcleo mismo de nuestra cuestión, pues el simple hecho de reconocer, –legalmente–, que éstos tienen una consciencia y uso de razón (aunque se sabe perfectamente y se ha probado científicamente que los tienen) pondría de cabeza nuestro sistema, ya lo hemos dicho, y nos obligaría a revisarlo desde su fundamento mismo. Extrapolando, hacemos notar que repetimos e incluso subrayamos las nociones anteriores muy a propósito, pues aunque nuestro tema aquí sean los estatutos animales, las dos últimas son tan capitales que fundamentan el mismísimo 1er punto de la Declaración de los Derechos del Hombre de 1948. No está de más considerar su estrecha relación, por no decir su interdependencia, con las demás nociones con las que se asocian: « Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y en derechos. Están dotados de razón y de consciencia y deben actuar unos para con otros en un espíritu de fraternidad ». Entretanto, aprovechando que dichas víctimas que no tienen ni voz ni voto, se prefiere seguir lucrando impunemente con su sufrimiento, haciéndonos espejear grandes « remedios » que reemplacen nuestras dolencias y sufrimientos por los de ellos... Tal es la cruda naturaleza, Señor Presidente, de semejantes « milagros ». Mientras éstos llegan, como por ejemplo la tan esperada cura a terribles pandemias como el entubamiento inducido en una probeta, un sitio Internet fue especialmente creado para denunciar estas experiencias y otras similares que siguen perpetrándose día con día en miles de instituciones en el mundo, y por desgracia, evidentemente, en toda libertad en nuestro país, destinación de predilección, y es muy doloroso decirlo, al que aprendices de brujo del mundo entero acuden para experimentar sobre animales que les están vedados en casa... EL ESTATUTO DEL ANIMAL EN LA SOCIEDAD Y LA POLÍTICA
Hemos hecho mención más arriba la preocupación y apego crecientes a los animales de compañía en países de nuestro Occidente, en especial los del primer mundo evidentemente, por parte de una sociedad caracterizada por la cada vez mayor multiplicación de parejas sin hijos, de personas aisladas y de individuos caídos en desgracia, llevados al desempleo, al abandono y a la miseria. Ahora, en contraste con este fenómeno, constatamos que a la proximidad auténticamente fusional existente con los animales domésticos corresponde una distancia cada vez mayor hacia los animales llamados «de renta», una actitud de indiferencia que según el antropólogo Jean-Pierre Digard esconde tal vez un sentimiento de culpabilidad hacia los [animales] que nos comemos, es decir las bestias destinadas a la carnicería, y muy en particular las que, tipificadas con el degradante apelativo de « productos », condenamos sin más al infierno de la crianza intensiva y sacrificio masivos en las inicuas fábricas o « factorías » industriales. Notemos que a la suerte de los animales de « uso práctico » se suma la de millones de mascotas perdidas o abandonadas, condenadas de facto al franco exterminio en centros « de higiene » como perreras y otros almacenes funestos en los cuales, como los primeros, son abandonados a su mísera suerte en manos de seres, en muchos casos, propiamente infrahumanos. ¡Hay que presenciar su insensibilidad y extrema inconciencia, su deleite y gozo del sufrimiento ajeno, para poder creer que gente así exista, y medio concebir lo que debe ser su resentimiento y encono brutal contra la vida! Así pues, sometidos a sufrimientos infinitos mientras dure su fatídica existencia, el sórdido destino de los animales ha logrado permear en diversos ámbitos, entre ellos los medios de comunicación, divulgando este problema y permitiendo el avance de una conscientización paulatina por el bienestar de los animales, cada vez más tomado en cuenta en los países civilizados. En efecto, en muchos de estos países, la presión de miles de ciudadanos concientes de los horrores de las prácticas de crianza y matanza animal han obligado a las autoridades a que se busque formalmente una nueva calificación en el régimen jurídico del animal en el derecho civil, así como un estatuto claro y especial para él. Así, a tantas voces a las que se unen diversas instituciones de prestigio, como la Humane Farming Association o el Physicians Committee for Responsible Medicine (PCRM) en los Estados Unidos, por no citar más que dos entidades célebres, y no obstante la gravedad profunda de la situación, podemos felicitarnos de que las cosas cambian gradualmente, pues resulta evidente que una explotación cruel e incongruente de los animales con el único objetivo de utilizarlos como medio de consumo o de especulación económica, rebajando así al ser vivo y conciente, a menudo pensante, e incluso racional, al nivel de mero objeto mercantil, está en contradicción completa con los valores éticos, jurídicos y humanitarios de cualquier sociedad civilizada. Por supuesto no hablamos meramente de consideraciones en los campos de la economía, el comercio y la industria, sino también en los ámbitos moral y político, lo que ha suscitado en años recientes los importantes movimientos que hemos dicho, y que buscan dar soluciones a esta problemática en los países del Primer mundo. Es así como el 27 de mayo de 2004 los parlamentarios austriacos aprobaron de manera unánime una ley federal de protección de la vida y el bienestar de los animales cuyo objetivo es el de hacer del bienestar animal una parte integrante de la constitución de aquel país europeo, de tal manera que desde el 1º de enero de 2005 dicha ley señala que « el Estado protege la vida y el bienestar de los animales debido a la responsabilidad especial que tienen los humanos con respecto a ellos ». En ese sentido se han puesto en marcha medidas de protección para especies que van desde aves de corral (prohibición de jaulas para criadero, mutilaciones de pico y miembros, golpes etc.) hasta bestias de ganado, animales de compañía y fieras salvajes; así, en breve, el 1º de enero de 2009, todos los criaderos convencionales serán cerrados, una iniciativa que ulteriormente entrará en vigor en una prohibición general en la Unión Europea. Se incluyen igualmente en estas reglamentaciones prohibiciones referentes a atar caballos y otras bestias de ganado; mantener a los perros con cadena; el comercio, uso y posesión de aparatos dolorosos para entrenar perros; cortado de orejas y colas; y, una muy importante: la venta de perros y gatos en tiendas de mascotas, donde en promedio seis animales mueren por cada uno vendido. Asimismo, se prohíbe desde ahora el uso de animales salvajes en circos a lo largo de Austria, y entra en vigor una completa prohibición en materia de granjas de pieles. Por otro lado, cualquier forma de sacrificio sin sedado previo y controlado quedará prohibida (fuente: Vier Pfoten Internacional: http://www.vierpfoten.org/website/output.php?id=1088&language=1). Destacamos también la histórica propuesta electoral que, en California (EE.UU.), pondrá un fin al confinamiento desalmado de animales en las granjas industriales, aprobada por un margen abrumador de 63.3% a favor (4 de noviembre de 2008). Esta « Proposición 2 » acaba con la práctica del confinamiento intensivo de cerdas preñadas, de terneros criados para su consumo y de gallinas ponedoras en jaulas tan estrechas que apenas permiten su movimiento, causándoles terribles sufrimientos así como incontables daños físicos y mentales. A partir de ahora, este tipo de animales tendrán por ley que beneficiar de suficiente espacio para que, como mínimo, puedan ponerse de pie, darse vuelta, y extender sus miembros. Las granjas industriales tendrán un plazo de seis años para cambiar a métodos alternativos de alojamiento, pues la proposición 2 se empezará a aplicar a partir de enero de 2015, mejorando la vida de decenas de millones de animales de granja. A esta victoria en el campo de la protección de la integridad y la dignidad del animal se añade el acta anti-crueldad promovida por el Sr. Paul Krekorian (Human Farming Association FA D-Burbank), AB 2098, recientemente ratificada por el gobernador Arnold Schwarzenegger, que prohibirá el transporte y mercadeo de animales tullidos y lisiados y permitirá que fiscales levanten cargos por delito criminal (lo subrayamos) contra todo rastro o matadero que sacrifique animales en estas condiciones para el consumo humano. Aunado a esto, la legislación de la HFA prohibirá el mercadeo de otros animales de granja heridos y/o enfermos, como cerdos, ovejas, cabras, vacas, caballos etc. Asimismo, se les prohibirá a las granjas industriales y factorías transportar a dichos animales a almacenes, subastas y toda otra instalación de depósito, venta e intecambio. Más allá de la dimensión moral y ética de estas excelentes iniciativas, entrando ahora en el campo de la higiene y de la salud humanas, el miembro de la asambleísta Paul Krekorian señaló que « California no puede permitir que operadores de mataderos sin escrúpulos pongan en peligro la seguridad del abastecimiento alimenticio de los Estados Unidos y se impliquen en prácticas grotescamente crueles. [La ley] AB 2098 es un importante paso para alcanzar un abastecimiento de comida más seguro y decencia básica hacia los animales de granja ». En los Países bajos (Holanda), destacamos igualmente la nominación a la Cámara Alta neerlandesa del Sr. Niko Koffeman, miembro electo del Partido por los Animales (« Partij voor de Dieren », PvdD), primer Senador perteneciente a un partido de defensa de los derechos de los animales en el mundo, que participa activamente en la vida política y en la toma de decisiones legislativas y constituyentes de aquel reino. Más allá de la anécdota puntual, lo que nos interesa en este caso es que este tipo de partidos se multiplican constantemente, y hoy en día tienen una presencia bien establecida en grandes naciones como Gran Bretaña, Alemania, España, Francia y Canadá, en espera de la que se prepara en este momento en Austria. Por otro lado, según informes confirmados por el mismo PvdD, se estudia en este momento la posibilidad « de fundar un partido por los animales en los Estados Unidos de América », donde instituciones como la Humane Society of the United States logran día con día avances admirables en el ámbito de la protección de la integridad de los animales, pero sobre todo del reconocimiento y respeto de su dignidad y derechos. Para cerrar este punto, no dejaremos de señalar la opinión de uno o dos juristas mexicanos quienes recientemente nos han comentado que el estatuto legal de los animales, considerados irrisoria y vergonzosamente como « objetos » en nuestra Constitución, « no puede » ser cambiado por estar así plasmado en dicha Carta, ¡es decir por el simple hecho de « ser y estar »! Sobra decir que además de lo absurdo y especiosamente sumarial de semejante cavilación, este aserto ridículamente perentorio nos refiere directamente a la suerte sufrida durante siglos por millones de individuos que tuvieron (y aun tienen en numerosos países) que padecer torturas, agonías y muertes indecibles al ser considerados como « bestias » inferiores por regulaciones y constituciones legítimas, apoyadas en la explotación brutal de éstos en aras de intereses políticos, económicos y de cualquier otro tipo (por supuesto, la Controversia de Valladolid viene en seguida a la mente en este aspecto). En efecto, fueron legislaciones formales y jurídicamente fundamentadas las que llevaron a millones de inocentes al circo, a la pira, al pontón, al horno, al gulag o al patíbulo, hasta que dichas leyes, substancialmente erróneas y arbitrarias, ¡pero o cuan rentables y provechosas para algunos!, fueran por fin erradicadas por hombres bondadosos y valientes, dotados de una consciencia pura y de un juicio recto y caritativo. ¡Hombres sobre todo que sí pudieron, porque primero quisieron! MORAL Y RELIGIÓN EN DEFENSA DEL ANIMAL
Habiendo evocado aspectos que tocan a actividades tan diversas, no podemos dejar atrás el ámbito religioso, que nos interesa particularmente tanto a usted como a nosotros. En efecto, Señor Presidente, y dejando de lado las innumerables agrupaciones de protección de la ecología y el medio ambiente (sociedades, institutos, organismos, planteles, ONG etc.) que proliferan sin cesar desde hace varias décadas, lo que nos exime de ahondar más en su caso, la extrema gravedad del tema que nos ocupa, aunado a la creciente preocupación del público por la cuestión, explica igualmente la floreciente multiplicación en años recientes de movimientos de reacción por parte de entidades de vocación religiosa y espiritual, especialmente en el universo del Cristianismo, el cual en un México poblado en su inmensa mayoría de Católicos nos interesa en primer grado.
Al respecto, podemos constatar fácilmente que desde hace algunos años la Iglesia Católica tiende visiblemente a dejar atrás su antigua posición exclusivamente antropocentrista, derivada de una noción tergiversada (frecuentemente con manifiesta alevosía) de algunos pasajes del Génesis, que hacen del hombre el garante legítimo de todo ser de la tierra (Génesis IX: 2, etc.). Esta evolución tiene mucho menos de extraño que de novedosa, dado que estudios muy serios llevados a cabo en diversos contextos de países desarrollados demuestran la dimensión de especial proximidad existente entre los hombres y los animales de compañía, una relación que se asienta en una perspectiva tanto filosófica como espiritual, según el caso. Para ilustrar este argumento basta pensar en las múltiples parroquias que, explícitamente, reconocen la «comunidad de alma» (sic) existente entre las familias y sus mascotas, es decir sus vivencias, emociones y sentimientos compartidos, así como también la declarada existencia de su identidad y esencia sobrenatural individuales, de un espíritu en común, lo cual está en perfecta concordancia con lo que innumerables civilizaciones y pueblos han sabido desde siempre en cualquier latitud del orbe. El espíritu de dicha comunidad se traduce ostensiblemente en los peregrinajes solemnes a los lugares donde presiden los santos curanderos de bestias, o más interesante aún, en las misas para los animales celebradas en capitales de países como Francia (iglesia galicana), donde los animales a menudo están presentes en la iglesia y son bendecidos, uno por uno, en el espíritu más dignamente franciscano, la Iglesia Católica evocando, citamos, las « almitas de los animales » e incluso el « paraíso de los animales ». ¡Duele decir que esto es muy contrario a lo que pasa en nuestro país, donde los perros son echados a patadas de los templos por ciertos « vicarios de Dios », y donde las masacres organizadas forman parte integrante de los rituales y festividades locales, bajo la cubierta embustera del « folklore », de la « tradición », o incluso –vocablo inepto y deplorable entre todos– de la « cultura »! En el contexto de evolución tan admirable que mencionábamos anteriormente, es menester mencionar la obra de autores como Jean Gaillard (« Los animales, nuestros humildes hermanos »), Jean Gautier (« Un cura y su perro ») o Michel Damien, quien en su obra « El animal, el hombre y Dios », presenta la necesidad de operar una relectura de las Santas Escrituras en un sentido conforme al verdadero mensaje del Evangelio, estipulando que: « El verdadero lugar del hombre en la naturaleza es ser el preste de la misma, el preste de Dios entre las criaturas animales y vegetales de las cuales no fue distinguido más que para un bien general. La unidad de los vivos se realiza con Cristo ». Señalemos igualmente la acción cada vez más importante de redes como las francesas Fraternité Sacerdotale Internationale pour le Respect de l’Animal (« Fraternidad Sacerdotal Internacional por el Respeto del Animal ») o Paix, environnement et modes de vie Paix, environnement et modes de vie (« Paz, entorno y modos de vida ») fundada por Jean y Hélène Bastaire, que entablan una reflexión profunda y se comprometen de manera activa en iniciativas referentes al respeto de la Creación y de la vida y de la cohabitación entre el hombre y el animal, temas fundamentales que la Biblia nos revela por medio, por ejemplo, de las bendiciones bíblicas «Bendecid al Señor, a las fieras y a todas las bestias» (Oración de Daniel) etc., y de la Palabra expresa de Nuestro Señor: « Lo que hagáis al más pequeño de los míos, es a mí mismo a quien lo hacéis » (Mateo XXV, 40). Es este el sentido de la sentencia sucinta y patente de Su Santidad Juan Pablo II cuando declaraba, en 1979, que « La protección animal es una ética cristiana », una afirmación que el Sumo Pontífice recalcaba con energía ese mismo año al proclamar oficialmente a San Francisco de Asís – santo distinguido entre todos en nuestro país –, patrón celeste de los ecologistas (es decir, en su acepción más amplia, quienes conocen y protegen la naturaleza): « Me es agradable encontrarme con vosotros (…) y gustoso os dirijo mi exhortación para la obra que cumplís por la salvaguarda del patrimonio de la naturaleza y la protección de los animales... Que el Señor os asista y os otorgue abundantes recompensas en vuestro noble y meritorio compromiso ». En 1990, durante una audiencia pública en el Vaticano, Juan Pablo II todavía añadía: « Los animales poseen un alma y los hombres deben amar y sentir solidaridad con nuestros pequeños hermanos » pues éstos « son el fruto de la creación activa del Espíritu Santo y merecen respeto… están tan cerca de Dios como lo están los hombres ». Más recientemente, en 2002, el Cardenal Ratzinger, hoy S.S. Benedicto XVI, declaraba que « un objetivo de uso industrial de las criaturas (…) esta degradación de las criaturas vivientes al nivel de producto, me parece de facto contradecir la relación de mutualidad que atraviesa la Biblia ». Sin embargo, como decíamos más arriba, esta actitud no es única de nuestra religión. En el ámbito del protestantismo, confesión en constante aumento en nuestro país y a la cual debemos la obra del inigualable pensador Albert Schweitzer, quien afirmaba la solidaridad orgánica y moral de la Creación subrayando que la protección animal forma parte integral de la espiritualidad, recordemos al distinguido e internacionalmente respetado pastor anglicano, el reverendo Andrew Linzey, miembro de la Facultad de Teología en la universidad de Oxford y académico en muchas otras, quien indica que: «La verdad del Evangelio es que hemos recibido la gracia divina de experimentar el sufrimiento ajeno, ya sea humano o animal; que podamos sentir esto es la realización de Cristo en nosotros», y por consiguiente «estar junto a Jesús es levantarse contra el maltrato de los animales». Preciosa declaración. Y de extrema justeza: ¿acaso no nos enseña Santo Tomás de Aquino, en su Suma Teológica, que el hombre posee seis facultades esenciales, tres inferiores: la memoria, la imaginación y la sensibilidad, y tres superiores (imágenes de la Trinidad y de la divinidad en el individuo): la inteligencia, la voluntad y el amor? Señor Presidente, que los animales, especialmente los que llamamos evolucionados, y muy particularmente los grandes mamíferos que nos ocupan principalmente en esta misiva, las poseen todas en diferentes gradaciones (mas no naturalezas) según su especie, es una verdad ingente que ya el viejo Hipócrates testificaba y que ninguna persona sensata –sincera y de buena fe se entiende– ni duda, ni contesta, pues es perfectamente observable y verificable, e iremos todavía más lejos constatando junto con Darwin (sin siquiera entrar en consideraciones sobre el « continuum » de los sistemas planteados por Don José Ferrater Mora) que dichos animales, en su gran mayoría, « poseen su libre albedrío », dando por lo demás patente razón al antiguo credo aristotélico... Puesto que esta problemática no es, y por mucho, propia del único mundo Cristiano, citaremos también rápidamente, en el mundo israelita, al Consejo Rabínico de los Estados Unidos de America, que en junio de 2008 se manifestaba en lo referente al desarrollo del brutal procesamiento de carne en Iowa (EE.UU.), declarando que « Debemos mostrarnos sensibles en cuanto al sufrimiento innecesario de los animales, evitándolo donde sea posible, y minimizándolo cuando sea inevitable. Esto es particularmente verdadero cuando se trata de practicar métodos humanos de matanza animal, una cuestión que ha preocupado grandemente a los rabinos en cada generación ». En esta lógica, debemos mencionar al gran rabino askenazi de Israel, Yona Metzger, quien en febrero de 2007 decretó que los judíos no tienen el derecho de llevar abrigos confeccionados con pieles de animales. Metzger emitió este decreto después de haber sido interrogado por el diputado Zevoulon Orlev (del partido Ihoud Léoumi-Mafdal), deseoso de recibir una opinión fundada en la Torá en lo concerniente a los productos cuya fabricación había acarreado el sufrimiento de animales. Gracias a las palabras de Metzger, Orlev promueve hoy el próximo decreto de una ley especial para la prohibición incondicional de la importación de pieles animales a su país, lo que nos refiere al inicio de nuestra exposición. Por su parte, en el marco del credo budista, el Dalai Lama, quien afirma profesar « el amor y la compasión hacia todas las especies vivas en la Tierra » dado que « hoy más que nunca, la vida debe caracterizarse por un sentido de responsabilidad universal no sólo de nación a nación, o persona a persona, sino de ser humano a otras formas de vida », pronunció en Australia, en junio de 2007, un discurso inflamado en el cual recordó que « cuidar de los animales es esencial para el desarrollo de la felicidad entre los humanos », expresándose muy claramente acerca de la manera como la sociedad industrial « permanece indiferente » a los derechos animales, criticando severamente la manera como se los trata y subrayando especialmente los horrores y la inhumanidad inherentes a los procedimientos de la industria alimenticia de producción masiva (factorías) en la que « millones, billones mueren ». Requirió también encarecidamente que se le ponga un alto a los inhumanos experimentos de que [los animales] son objeto en los campos « científico » y comercial, haciendo eco de las hermosas palabras de Mahatma Gandhi cuando declaraba que « A [su] parecer, la vida de un cordero no es menos preciosa que la de un ser humano. Estaría indispuesto a quitarle la vida a un cordero en nombre de la salud del cuerpo humano », todavía añadiendo « Sostengo que cuanto más indefensa es una criatura, más derechos tiene a ser protegida por el hombre contra la crueldad del hombre». Por último, ni siquiera ciertos sectores del mundo musulmán dejan de sumarse a este desafío de nuestra modernidad, y al respecto mencionaremos el primer simposio « Protección animal en el Islam » que en septiembre de 2007 se llevó a cabo en Viena, Austria, organizado conjuntamente por en el Instituto Islamológico de dicha ciudad y las organizaciones RespektTiere y Halal.de. Llevar a una mejor comprensión del problema fue el objeto de esta manifestación, caracterizada por « una voluntad y un deseo mutuo de mejorar la suerte de los animales ». CONCLUSIÓN Tras esta breve exposición, y ante los irrefutables avances científicos (que ya no dejan lugar, ¿es preciso recordarlo?, a pretexto alguno) en materia de conocimiento de la inteligencia, consciencia y sensibilidad animales; considerando los avances médicos de punta y teniendo en cuenta las bases morales y éticas más elementales guardadas por todo hombre que se diga « sano de la mente y espíritu », nos vemos confrontados hoy, Señor Presidente, a la urgente y obligatoria necesidad de operar un cambio radical de las mentalidades y de las prácticas de nuestra sociedad, como lo hemos visto en ámbitos tan diversos como el económico o el industrial, pero también en tantos otros como los del civismo, la religión y de la educación pública, fuentes de toda buena y sólida moral, en gran medida por lo mucho que la violencia contra los animales está íntimamente conectada con la violencia familiar, tema ahondado con gran brillo por la doctora Diana Fernández Barrantes. Esta es una verdad que cualquier sociólogo puede confirmar, y es también la razón por la cual, parafraseando a Marguerite Yourcenar, para quien «la protección del animal, es en el fondo el mismo combate que la protección del hombre», invocamos por medio de una Carta Abierta la atención de los demás destinatarios de la presente, todos miembros distinguidos de su Gabinete presidencial y otros sectores intelectuales e ilustrados de nuestro dolido país. Señor Presidente, el mundo de hoy, ya lo hemos dicho, demanda un gran cambio, y lejos de los lugares comunes propios a cada generación, esta evolución se reclama en todas las esferas de nuestro proceder cotidiano; la reciente y estrepitosa agitación internacional suscitada por el advenimiento del nuevo presidente electo de los Estados Unidos, a pesar de todas las que reservas que ésta pueda suponer, no es en cierto modo sino la faceta más mediática de este anhelo universal. « Presidente del empleo » según su lema de campaña presidencial, es mucho más probable, en virtud de la coyuntura actual, que la Historia requiera de usted convertirse en el « Presidente del Cambio »; es ciertamente lo que muchos mexicanos anhelan con esperanza, deseosos de vivir en un país libre de la barbarie y el salvajismo que hoy en día, por desgracia, lo caracterizan. Eventos pasados que han conmocionado a nuestro país nos han mostrado que dicho cambio es inevitable, y que a pesar de los escollos y presiones políticas, en ocasiones todavía se observan iniciativas que van acompañadas por el deseo del respeto y cuidado de la vida, como en el caso de varias mociones y reformas propuestas por su Partido de Acción Nacional en el marco de intensas polémicas referentes a la salud, el bienestar y la integridad humanos, y que hacen eco de la evolución y la promoción de instancias e iniciativas que se desenvuelven en el marco de los Derechos Humanos en nuestro país; aún así es preciso que este tipo de iniciativas amplíen su todavía más su rango de acción amparando indiscriminadamente a todos los que sufren. En un marco más personal, dichos eventos, a través de las apariciones televisivas que usted ha protagonizado, también nos han sugerido que es usted un hombre sensible, que de manera repetida se ha dicho preocupado por el enriquecimiento y desarrollo de México, pero más aún por su progreso y por su engrandecimiento como pueblo y como Nación, un desafío que no puede darse sin ser acorde a la filosofía de Tomás Alva Edison cuando aseveraba, trayéndonos de vuelta a nuestro tema, que « La no-violencia conduce a la ética más alta, lo cual es el objetivo de toda evolución. Hasta que dejemos de herir a todos los demás seres vivientes, seguimos siendo salvajes ». Así pues, con base en estas consideraciones, y profundamente indignados por el permanente desestimo y relego de los temas arriba expuestos en los medios escolares, institucionales y públicos en general, confrontados igualmente a la indigencia o incluso la inexistencia de legislaciones en materia de interdicción del extremo maltrato y terribles suplicios infligidos a los animales, así como de otras que fundamenten formalmente, controlen y protejan el bienestar y el respeto que les es debido en una sociedad dicha « civilizada » como en cualquier otra, tenemos el honor, distinguido Señor Presidente, de solicitar muy respetuosamente su intervención personal y pronta con el fin de intimar a las autoridades responsables en México a llevar a cabo inaplazablemente reformas, muy enérgicas, en el campo de la protección de la integridad de los animales y la defensa de sus derechos, así como en el de la conscientización del pueblo, y el control, persecución, detención y castigo formal de quienes, a título individual, colectivo, institucional, industrial etc., se dedican al abuso, maltrato y tormento de los mismos, bajo cualquier pretexto, ya sea por razones personales, lúdicas, seudo «culturales», industriales, comerciales u otras, según las propuestas planteadas al inicio de esta carta y que, apoyadas en una petición pública internacional, sometemos a continuación de nueva cuenta a su atenta y deferente valoración:
REFORMAS SOLICITADAS: • A semejanza de lo que se practica en países del Primer Mundo, la creación de un estatuto legal digno y coherente para los animales en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. • El pronto y formal establecimiento en México de una Comisión Nacional de Protección a la Integridad de los Animales y Defensa de sus Derechos, así como de un organismo de investigación, seguimiento, acción y de ejecución legal que por medio de un cuerpo de control vele por la persecución, detención, y castigo bajo cargos de delito criminal de quienes, a título individual, colectivo, institucional, industrial etc., se dedican al abuso, maltrato y martirización de los animales en México. Entretanto, esperando vivamente una reacción de su parte a estos argumentos y agradeciendo muy encarecidamente la atención que se ha dignado conceder a la presente, le rogamos muy atentamente, distinguido Señor Presidente, aceptar la expresión muy considerada de nuestros deseos más sinceros de salud y de felicidad para usted y sus seres queridos, en especial en esta temporada tan simbólica de celebraciones Navideñas y de Año Nuevo. Respetuosamente, MÉXICO UNIDO POR EL RESPETO A LOS ANIMALES 
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