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LA CACERÍA CON TRAMPAS: LA AGONÍA LENTA Y DOLOROSA
Escrito por la redacción de México Unido Por el Respeto a los Animales (MUPRA)
Viernes, 09 de Enero de 2009 23:34
Cada año, los tramperos matan de manera cruel a millones de animales por su piel, así como a numerosas víctimas colaterales atrapados por error en dichas trampas (animales domésticos, conejos, pájaros...). Las cifras son evocadoras: por cada animal en la mira, entre 1 y 10 más son atrapados « por accidente ». Los países que más cazan con trampas para atrapar animales por su piel, son los Estados Unidos, Rusia y Canadá. Muchas trampas son utilizadas para capturar a los animales en su entorno natural: las trampas de tenaza o « de mandíbulas », les colleras, las trampas « Conibear »...
La trampa de tenazas sigue siendo la más ampliamente empleada. La AVMA (American Veterinary Medical Association) ha calificado este tipo de trampa de «inhumana». Muy básica pero particularmente bárbara, esta trampa ha sido prohibida en 89 países, lo que dice mucho de lo que son estos aparatos. Cuando el animal camina sobre el dispositivo, las « mandíbulas » se cierran instantáneamente y con gran violencia en uno de sus miembros. La víctima se resiste frenéticamente para luchar contra el sufrimiento insoportable provocado por las tenazas, que han penetrado en su carne a menudo hasta el hueso. Triturados, los animales acaban por morir de agotamiento, de frío, de infección, siendo a veces devorados vivos por predadores de ocasión o en todo caso liquidados por los tramperos. Los animales, como los castores y las ratas almizcleras, víctimas de trampas submarinas, pueden luchar desesperadamente hasta 20 minutos antes de morir ahogados.
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Para evitar que los animales se hagan mutilar por predadores, los tramperos utilizan también trampas que fijan en los árboles o en postes. Los animales cogidos en semejantes trampas quedan colgados por el miembro atrapado hasta morir. Las trampas Conibear aplastan y cercenan el cuello de los animales. Éstos últimos pueden sofocarse hasta 8 minutos en este dispositivo.Para los animales que siguen vivos cuando regresa el trampero, el calvario continúa. Para evitar dañar las pieles, los tramperos golpean a los animales a muerte. Un método común consiste en presionar con un pie la cabeza de la presa indefensa y malherida, y con el otro aplastarle el pecho durante varios minutos, con el objetivo de provocar el ahogamiento del animal. No se precisa ser un antropólogo o un filósofo para hacernos una imagen fidedigna de la naturaleza ruin y fundamentalmente cobarde de este género de sujetos.
EL MITO FALAZ DE LA CONSERVACIÓN DE LAS ESPECIES
A pesar de la propaganda de los peleteros, que toman a la gente por lo que no es, es evidente que no existe ninguna razón « ecológica » que autorice al hombre a atrapar animales en la naturaleza, y menos a exterminarlos, con el pretexto de efectuar un supuesto «control »del número de individuos en el medio natural. En efecto, observemos que estas argumentaciones son tanto más especiosas cuanto que este tipo de situaciones, cuando llegaran a darse, son el resultado de la acción de los propios tramperos y cazadores, quienes se han dedicado a exterminar masivamente a predadores como el lobo, el coyote etc. Ciertamente, los animales no tienen necesidad del hombre para regularse. Incluso cuando intervenciones humanas o alguna situación inhabitual llegaran a hacer aumentar temporalmente una población determinada, el equilibrio regresaría rápidamente por medio de procesos perfectamente naturales.
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LAS HERRAMIENTAS
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Última actualización el Martes, 12 de Mayo de 2009 00:44